Fueron duros los años que corrían hacia el 2001 cuando un día caminando por los senderos que conducían al matadero conocí a Rudi, un tipo que me echó el humo de su cigarrillo cuando fue a abrirme la puerta de los locales de ensayo. Allá dentro estaba a su lado un colega suyo, el Burruecos. Los estuve escuchando varios minutos mientras tocaban ese flamante “Maldito sea tu nombre” de los Ángeles del infierno. Yo estaba flipando gambas con ese barullo tan atroz que montaban cada vez que se ponían a tocar. Ese fue mi punto de inicio en esta dura tarea, la del heavy metalero.
No tardé en volver a bajar al matadero para escuchar de nuevo el sonido de las guitarras, pero esta vez no eran los mismos. Bajo otra piel, resurgieron de sus cenizas otras dos almas provinentes del abismo y se hacían llamar los Thunder fire. Con Andrés al micro, Ramón a la guitarra y el Paco a la batería empecé a deleitar el metal local de la zona. Me hice colega de todos ellos y graciás a Ramón tuve mi primer disco de Yngwie Malmsteen, el “Fire & ice”.
Llegaba al mundo el comienzo de una nueva era metalera de grupos locales. Por esas fechas conocí al Soler, al Txutxi y al Murcia, quienes hacían versiones de mis grupos favoritos, Iron Maiden, Stratovarius, Judas Priest, Ángeles del infierno, entre otros. Allí siempre tenían un micro y una birra con lo que no me hacía falta nada más. Empecé a cantar con ellos una y otra vez los temas más famosos del heavy metal. Aprendí a cantar “Maldito sea tu nombre” y “Antissocial” de los Ángeles y Anthrax, respectivamente. Les gustaba mi voz porque por entonces tenía 14 años y mis agudos eran insuperables por los otros componentes. No llegamos a dar ningún concierto pero en el camino me empecé a codear con componentes de otros grupos que también ensayaban por el matadero. Conocí a los que entonces se llamaban Capitan blood y a Contaminación akústica, los primeros empezaron haciendo metal pero años después influenciados por Rammstein decidieron cambiar su estilo al del grupo alemán. Contaminación akústica era un grupo de punk liderado por Raúl el cual tocaba la guitarra y también cantaba. Junto a estos locales también tocaba el grupo del Avellán, el Alberto y el Siscu.
No quedándome a las puertas del infierno, crucé la entrada para conocer a otros muchos grupos de la escena metálica de la provincia entre los cuales se encontraban In memoriem, un grupo de Elda que al poco tiempo se separaron para montar otro proyecto que lo llamarían Electric funeral donde el rock se mezclaba con los sonidos de Nirvana y Led Zeppelin. Muy cerca también se encontraba Cocodrilo bar y los Defenders of the green house. Del mismo pueblo conocía también a un violinista, a Carlos, quien por entonces montó el grupo Rivendel, quienes pasarían a ser Lándevir un grupo con toques celtas a lo Mägo de oz que no os debéis perder.
Pasaron los años y el grupo Thunder fire se separó cuyo cantante, Andrés montó otro llamado Nosgoth que más tarde pasarían a ser Sangre fría. Duerante ese periodo él me presentó a unos colegas que tenían un grupo llamado Heaven in flames quienes habían perdido al bajista y me propusieron ocupar su puesto quedando así el grupo entero de nuevo, con los componentes Evaristo a la guitarra principal, Enrique a la voz y guitarra rítmica, el Patxi a la batería y yo al bajo. Desde ese momento me convertí en el bajista de todos los grupos en los que he tocado debido a la escasez de “graves” en la zona. Más tarde se unió Jose a los teclados y tras un concierto tuvo que dejarse al grupo substituyendolo por Sofía años más tarde. Durante mi estancia de un año y medio con la banda, grabamos una maqueta y un concierto así como varias canciones en el local de ensayo que sonaban a una auténtica patada en los huevos. Hicimos dos conciertos, uno en el Benyrock festival junto a Nosgoth y otro más tarde en la Alguenya. Tras un tiempo tuve que dejar al grupo por motivos personales y estuve un tiempo sin tocar con nadie mientras conocí a los Énfasis, un grupo de Thrash metal de Alcoi, en el cual uno de los guitarristas era mi primo.
Pasaron los meses y Andrés me volvió a dar un toque, esta vez para tocar el bajo con los Sangre fría, un buen grupo con el cual estuve un mes tocando y lo abandoné por motivos de estudios. El tiempo seguía corriendo y para no perder la música en mi vida empecé a tocar en la banda de mi pueblo el saxo, el cual me había enseñado a tocar en el conservatorio y el cual fue mi fuente musical más grande.
Al siguiente toque de Andrés me metí a tocar el bajo con un grupo que acababa de formar llamado por entoces Neurotic distorsion, en el cual no acabamos de congeniar el guitarra y yo y terminaron echándome a las tres semanas, con lo cual me fui a seguir buscando grupos con los que tocar. Todo acabó en volver a tocar durante cortos periodos de tiempo en otros grupos como bajista. Regresé al grupo de Soler y cía. pero esta vez como bajista. Después me metí en La última avenida, un grupo de pop rock con el que grabamos una maqueta y finalmente llegué a tocar con Pequeño huracán. Acto seguido volví a quedarme sin grupo.
Harto ya de que ya no quedara esperanza para seguir tocando decidí montármelo en solitario y empecé varios proyectos en solitario que se quedaron atrás. Empecé con R.I.P. en el cual quise incluir algunos temillas que empecé a componer a los trece años cuando entonces estaba obsesionado con Metallica y sus canciones y todo lo que componía sonaba a ellos. Ese mismo proyecto pasó a llamarse La casa encantada, pero en ningún momento las composiciones dejaron de ser archivos midi, puesto que encontraba ridículo grabar unas canciones que no me gustaban ni a mí. El tiempo transcurrió y yo seguía con la mosca en la oreja. Creé de nuevo otro proyecto el cual lo titulé Syntesis y que tenía como objetivo componer buen metal con un estilo electrónico pero se quedo sin fuste por las mismas razones que el anterior, las canciones valían menos que el cd donde iba a grabarlas y tuve que inventar un nuevo estilo pasando a empezar un nuevo proyecto llamado Erase yourself que más tarde le cambiaría el nombre a The hole y después a Black demons. Pero mis intentos por crear mi estilo fracasaron de nuevo.
Entonces dejé que el tiempo borrara de mi cabeza todo el trabajo que había hecho hasta entonces y dejé un par de años que mi mente descansara. Cuando estando en el tercer año de carrera empecé un nuevo proyecto llamado Cool Garage, el cual parece que empieza a encaminar mi camino en el metal de garage, influenciado por Dover. Grabé un tema que lo titulé extraño partiendo de los medios que yo tenía en mi casa y con la filosofía de alejarme de los estudios de grabación para grabar mi propia música con mi propio sello independiente D.J.C. Studios. Prometo dar caña a España y convertir mi guitarra en mi arma favorita. Metal contundente con unos toques de pijoterias musicales.
Queda así contada mi historia…
Dídac